
Guía completa sobre cómo preparar y servir caqui a tu bebé, por edad.
Para bebés, elige un caqui muy maduro y blando, de textura casi gelatinosa. Pela completamente y retira semillas o partes duras. Tritura bien la pulpa o haz puré. Puede servirse solo o mezclado con yogur, papilla o otras frutas trituradas. Evita caquis firmes o verdes.
Empieza ofreciendo pequeñas cucharadas (1–2 cucharadas o 15–30g) de caqui maduro triturado o hecho puré, como parte de una comida con un alimento rico en hierro (puré de legumbres, carne o huevo) y una fuente saludable de grasa (aguacate o un chorrito de aceite de oliva). El caqui es suave, dulce y fácil de digerir, ideal como fruta inicial. Sirve una vez al día junto con variedad de alimentos.
Ofrece caqui maduro y blando cortado en tiras o rebanadas de 1–2 cm de ancho. Quita toda la piel y semillas. También puedes triturar o cortar en cubitos la pulpa para practicar con la mano o el tenedor. Si está muy blando, se pueden ofrecer trozos sin piel. Evita caquis firmes o verdes.
Sirve porciones más grandes (2–4 cucharadas o 30–60g) de caqui maduro sin piel ni semillas, en rebanadas o trozos. Combina con alimentos ricos en hierro y proteína (huevo, legumbres, carne picada) y añade cereales o lácteos enteros. Deja que el niño se alimente solo para fomentar la autonomía. Sigue variando las frutas y verduras.
El caqui maduro puede cortarse en cubos pequeños o gajos. Asegúrate de que esté blando y sin piel ni semillas. Para niños que mastican bien, puedes ofrecer tiras finas o trozos pequeños. Supervisa siempre y fomenta masticar despacio, ya que el caqui es resbaladizo. Añade cubitos a ensaladas de frutas, avena o yogur.
Ofrece ¼–½ caqui maduro (50–100g) en trozos pequeños como parte de una comida variada con cereales, lácteos, proteína rica en hierro y vegetales. El caqui en cubitos puede ir en ensaladas, yogur o bowls de cereales. Quita piel y semillas si es necesario. Anima a masticar bien, ya que es resbaladizo.
Cada niño desarrolla sus habilidades de masticación y deglución a su propio ritmo. Los métodos de preparación mostrados son pautas generales; siempre debes evaluar la capacidad individual de tu hijo antes de servirle. Al ofrecer este alimento, aceptas lo siguiente:
Al usar esta guía, aceptas nuestros Términos y Condiciones.
Registra preferencias, alérgenos y genera planes de comidas personalizados con IA.
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Sirve porciones más grandes (2–4 cucharadas o 30–60g) de caqui maduro sin piel ni semillas, en rebanadas o trozos. Combina con alimentos ricos en hierro y proteína (huevo, legumbres, carne picada) y añade cereales o lácteos enteros. Deja que el niño se alimente solo para fomentar la autonomía. Sigue variando las frutas y verduras.
El caqui maduro puede cortarse en cubos pequeños o gajos. Asegúrate de que esté blando y sin piel ni semillas. Para niños que mastican bien, puedes ofrecer tiras finas o trozos pequeños. Supervisa siempre y fomenta masticar despacio, ya que el caqui es resbaladizo. Añade cubitos a ensaladas de frutas, avena o yogur.
Ofrece ¼–½ caqui maduro (50–100g) en trozos pequeños como parte de una comida variada con cereales, lácteos, proteína rica en hierro y vegetales. El caqui en cubitos puede ir en ensaladas, yogur o bowls de cereales. Quita piel y semillas si es necesario. Anima a masticar bien, ya que es resbaladizo.
Cada niño desarrolla sus habilidades de masticación y deglución a su propio ritmo. Los métodos de preparación mostrados son pautas generales; siempre debes evaluar la capacidad individual de tu hijo antes de servirle. Al ofrecer este alimento, aceptas lo siguiente:
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