El consejo sobre esto cambió por completo de dirección. A quienes tuvieron hijos hace una década se les decía que retrasaran los alérgenos; la recomendación actual dice lo contrario. Si has oído las dos versiones, la nueva es la que respaldan los ensayos clínicos.
Pronto, no tarde
El ensayo LEAP asignó al azar a 640 lactantes con alto riesgo de alergia al cacahuete — los que tenían eccema grave, alergia al huevo o ambos — a comer cacahuete de forma regular entre los cuatro y los once meses, o a evitarlo hasta los cinco años.[3]
81%
El seguimiento mostró que la protección se mantenía en la adolescencia, que no afectaba a la duración ni a la frecuencia de la lactancia y que no afectaba al crecimiento.[3]
La Asociación Española de Pediatría llega al mismo punto: los alimentos alergénicos como el huevo o el cacahuete pueden introducirse al iniciar la alimentación complementaria, en cualquier momento después de los cuatro meses, y se recomienda expresamente introducir el huevo cocido y el cacahuete para prevenir la alergia a ambos.[5]
Empieza cuando la alimentación complementaria esté en marcha
En España la alimentación complementaria no debe introducirse antes de los cuatro meses ni retrasarse más allá de los seis. Los alérgenos entran una vez tu bebé ha empezado con los sólidos y ha tolerado unos primeros alimentos: no hay ninguna ventaja en que un alérgeno sea lo primero que coma.[5]
Cómo introducir uno
Introducir un alérgeno nuevo en casa
Uno cada vez, para que si pasa algo sepas qué lo ha causado.
- 1
Elige un día tranquilo, y hazlo temprano
No cuando tu bebé esté malito, con los dientes fatal, o justo después de una vacuna. Temprano significa que te quedan horas de vigilia para observarlo, en vez de acostarlo justo después.
- 2
Ofrece una cantidad pequeña, en un formato seguro
Una fina capa de crema de cacahuete diluida, un poco de huevo bien cocido, una cucharada de yogur. Nunca frutos secos enteros, y nunca una cucharada espesa de crema de frutos secos sola.
- 3
Espera y observa
La mayoría de las reacciones aparecen en minutos, aunque pueden tardar hasta dos horas. No introduzcas nada nuevo más ese día.
- 4
Aumenta, y después mantenlo en la dieta
Si no hay reacción, ofrece un poco más la próxima vez y luego mantén ese alimento en la rotación habitual. La tolerancia se mantiene con la exposición continuada, no con una sola toma exitosa.
- 5
Pasa al siguiente alérgeno
Deja un par de días entre alérgenos nuevos para que cualquier reacción tardía siga siendo atribuible.
El formato importa tanto como el alimento
Cada alérgeno tiene una versión segura para un bebé y una versión que es un peligro de atragantamiento. Hay que seguir a la vez las indicaciones sobre alérgenos y las de atragantamiento.
- Cacahuete — crema de cacahuete diluida y mezclada con yogur o puré, o un snack de cacahuete que se deshaga. Nunca cacahuetes enteros, que quedan fuera del menú hasta los cinco años.[5]
- Frutos secos de árbol — crema de almendra y otras cremas suaves, diluidas. Molidos o en láminas, nunca enteros.
- Huevo — huevo bien cocido. El huevo crudo o poco hecho es una cuestión de seguridad alimentaria aparte.[5]
- Leche de vaca — como yogur o queso dentro de las comidas desde los seis meses. La leche de vaca como bebida principal espera a los doce meses.
- Sésamo, soja, trigo, pescado y marisco — se introducen igual, en una textura adecuada a la edad.
Cómo es una reacción
La mayoría de las reacciones son leves: enrojecimiento o habones alrededor de la boca, un sarpullido, algún vómito. Suelen aparecer en minutos y hasta dos horas después de comer.[5]
La alergia a la proteína de la leche de vaca puede comportarse de otra manera, con síntomas que tardan hasta tres días en aparecer y que se parecen más al reflujo, al eccema o a una digestión incómoda que a una reacción alérgica clásica.[5]
Esto no es la escalera de la leche
Introducir un alérgeno en un bebé que nunca ha reaccionado a él es algo distinto de reintroducir un alimento en un niño con alergia diagnosticada. La escalera de la leche, la del huevo y protocolos similares son para el segundo caso, y corresponden a la supervisión de un alergólogo o un dietista pediátrico.
Si tu hijo tiene una alergia diagnosticada, sigue el plan que os dio su especialista y no lo que ponga en esta página.
Un orden razonable
No hay pruebas de que una secuencia sea mejor que otra, así que el orden de abajo es práctico: primero los dos con la evidencia más sólida, y luego el resto según encajen en comidas que ya estés preparando.
- Semanas 1–2 — asienta unos primeros alimentos no alergénicos.
- Semanas 3–4 — cacahuete y después huevo. Son los dos con la evidencia más clara a favor de la introducción temprana.[4]
- Semanas 5–8 — leche de vaca (en las comidas), después trigo y después soja.
- Semanas 9 en adelante — sésamo, frutos secos de árbol, pescado y por último marisco.
Una vez tolerado cada uno, mantenlo en la dieta con regularidad. Este calendario es una propuesta por defecto, no una receta: un bebé que ya come un alimento sin problema no tiene que esperar a su semana.



