El calendario de abajo es la forma que da la AEP al primer año: primeras tomas de sólidos en torno a los seis meses, avance progresivo hasta tres comidas y la leche como base de la dieta durante todo el primer año. Es un mapa, no un horario: el número de comidas sigue al apetito de tu bebé, no al revés.
| Hacia los 6 meses | 7 a 9 meses | 10 a 12 meses | |
|---|---|---|---|
| Comidas al día | 1, a la hora que os venga bien | Progresivamente hasta 3 | 3, además de las tomas de leche |
| Textura | Puré, chafado y trozos blandos | Chafado y con grumos, más trozos | Chafado, troceado y trozos para coger |
| Leche | Sigue siendo la fuente principal, a demanda | Sigue siendo central, junto a las comidas | Junto a las tres comidas |
| Tentempiés | Ninguno | No hacen falta: mejor una toma extra de leche | No hacen falta antes del año |
Hacia los seis meses: una comida, la leche igual
Empieza con una cantidad pequeña de comida sólida una vez al día, a la hora que os funcione a los dos. La leche materna o la fórmula de inicio sigue siendo la principal fuente de nutrición en esta etapa, así que mantenla a demanda: la alimentación complementaria se suma a la leche, no la sustituye.[6]
De siete a nueve meses: hacia tres comidas
En estos meses tu bebé pasa poco a poco a tres comidas al día, y la variedad importa tanto como la cantidad, porque es el periodo en que el hierro empieza a depender de la comida y no de la leche.[3] Avanza a texturas chafadas y con grumos y a más trozos en cuanto pueda con ellos: dejar todo liso demasiado tiempo hace más difícil aceptar grumos después.
10+
Ese número es lo más útil de toda esta página. Rechazar al primer, tercer y séptimo intento es normal y no dice nada sobre si a tu bebé le gusta algo. Sigue ofreciendo sin presionar, incluidos los alimentos que escupió la semana pasada.
De diez a doce meses: tres comidas más leche
A estas alturas las tres comidas al día deberían ser el patrón establecido, junto a las tomas de leche, y la comida y la cena pueden incluir un plato principal y un postre como fruta o yogur sin azucarar.[4] Tu bebé debería manejar texturas chafadas, con grumos, troceadas y en trozos para coger, y agarrar la comida con más precisión. Comer en familia importa más de lo que parece: mucho de esto se aprende mirando.
La leche sigue siendo la base
Durante todo el primer año la leche sigue siendo el cimiento, y los sólidos van tomando el relevo poco a poco. Si estás calculando cuánta leche ofrecer junto a las comidas, nuestra calculadora de volumen de leche parte del peso y la edad. Y si aún no tienes claro que tu bebé esté listo para empezar, el test de preparación para los sólidos repasa las tres señales que de verdad importan.
Lo que no entra en el calendario
- Sin sal ni azúcar añadidos, tampoco en el agua de cocción: la sal carga los riñones y el azúcar provoca caries.
- Sin miel antes de los doce meses, por el riesgo de botulismo del lactante.
- Sin frutos secos enteros, uvas enteras, manzana cruda dura ni palomitas: riesgo de atragantamiento a cualquier edad del primer año.
- Sin leche de vaca como bebida principal antes de los doce meses, aunque puede usarse en cocina o con cereales desde los seis.
Las texturas van más rápido que el calendario
El error más común es mantener la comida más lisa de lo que el bebé necesita, porque parece más seguro. No lo es: los bebés que encuentran grumos y trozos pronto tienden a aceptarlos con más facilidad, y la ventana cómoda para hacerlo está en la segunda mitad del primer año. Cómo cortar la comida según la edad cubre las formas seguras en cada etapa, y arcadas o atragantamiento conviene leerlo antes de la primera comida con grumos, no después.[5]
Para el detalle ingrediente a ingrediente —si el brócoli va en ramitos o en tallo a los siete meses, cómo servir el plátano para que se pueda sujetar, cuándo funciona la avena para coger con la mano— nuestra base de datos tiene una página por alimento con la preparación por edad.[1]




